La col hervida dos veces mata.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
A donde va encuentra un problema
Lo que no está prohibido está permitido.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
A la mejor cocinera, se le va un tomate entero.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Está como abeja de piedra.
Fraile convidado echa el paso largo.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Emborrachar la perdíz
Lo fiado es pariente de lo dado.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
El que ríe el último, ríe mejor.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
El burro hablando de olotes.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
Solo como Adán en el día de la madre
El dolor es antiguo
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Como es el padre, así es el hijo.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.