Sal derramada, quimera armada.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Ruin es quien por ruin se tiene.
Riqueza vieja es la nobleza.
Estar como caimán en boca de caño.
Un ten con ten para todo está bien.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Quien mocos envía, babas espera.
Haz lo que haces.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Más mató la receta que la escopeta.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Viste a la escoba y parecerá señora.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
Estar armado hasta los dientes
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Calvo vendrá que calvo me hará.
No seas amigo de los necios.
Tiene la cola entre las patas
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
El mal comido no piensa.
Saber es poder.
La fe no tiene miedo.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.