El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Cada casa es un caso.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Cavas tu tumba con los dientes.
Hacer de un camino, dos mandados.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Mayo y Junio hacen un mes, que el mejor del año es.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Mande la razón y obedezca la pasión.
La suerte es de los audaces.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Buena razón quita cuestión.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
Ley puesta, trampa hecha.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Chocolate que no tiñe, claro está
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
La barca pasa, la orilla queda
Una respuesta amable mitiga la ira.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Palabra dada, palabra sagrada.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Tienes la razón, pero vas preso.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Mata, que Dios perdona.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Menos malo es mortuotio que casorio.
Miren quién habló, que la casa honró.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Sin penas, todas las cosas son buenas.