Al mal hecho, ruego y pecho.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
El malo siempre piensa engaño.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
La cortesía exige reciprocidad.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El último mono es el que se ahoga.
Zapato de tres, del primero que llega, es.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
La buena obra, ella misma se loa.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Según come el mulo, así caga el culo.
Todo laberinto tiene una salida.
Gato con cascabel no caza ratón.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Una buena dote es un lecho de espinos
Saber uno los bueyes con que ara.
Es más terco que una mula.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Lo escaso es siempre lo más bello.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Vamos a ver dijo el ciego.