Se necesitan dos para empezar una pelea.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Lo que ha sucedido puede suceder.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Romero ahíto saca zatico.
Cuanto más numerosos los abogados, más largo el proceso.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
El destino baraja, nosotros jugamos.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Sin padrino no hay bautizo.
Campo abandonado, fuego proclamado.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
El mejor sol es el que calienta hoy
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Llena o vacía, casa que sea mía.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Jinca la yegua.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Los extremos nunca son buenos.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
La lengua unta y el diente pincha
A mal viento va esta parva.
Del odio al amor hay solo un paso.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Guay del malo y de su día malo.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
La fortuna es madrina de los necios.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
La vida es la novia de la muerte.