Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
El buen mosto sale al rostro.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Un clavo saca a otro clavo.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
A fin de año, remienda tu paño.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Come santos, caga diablos.
Mal duerme quien penas tiene.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Al desdén con el desdén.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Del lobo un pelo.
El pescado en Mayo, a quien te lo pida dáselo.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Quien hace, aplace.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
La suavidad domina más que la ira.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Antes verdugo que ahorcado.
La última cuenta la paga el diablo.
Casa en canto, y viña en pago.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Si vives de fiado, vives señalado.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Huyéndole al machete, se metió en la vaina.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
La nieve presagia una buena cosecha.
Cántaro roto para tiesto vale.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.