Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Buey muerto, vaca es.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Lo bien hecho bien parece.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Casa chica infierno grande.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Beneficios son cadenas de obligación.
Las damas al desdén , parecen bien.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Del necio, a veces, buen consejo.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Pasará, sea lo que sea.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
La primera impresión es la que cuenta.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Una sola vez no es costumbre.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
La ley de Dios no come trampa.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.