Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
No preguntes al cazador sobre su caza si vuelve con setas.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
La razón no quiere fuerza.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
El inicio es la mitad de la tarea.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
A más beber, menos comer.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
El que presta no mejora.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Agua y sol, tiempo de requesón.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
De ese infierno no salen chispas.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Una alegría esparce cien pesares.
Mujer ventana, poco costura.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.