Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Donde no llega la mano, llega la espada.
El que come tierra, carga su terrón.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
El que llega tarde, no bebe caldo
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
A cada cabeza, su seso.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Que no llegue la sangre al río.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
En casa del herrero, asador de madero.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Bien ama quien nunca olvida.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Me traen por la calle de la amargura.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
El que se casa, quiere casa.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Hijo casado, vecino airado.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
El cornudo es el último que lo sabe.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
El que mucho habla, mucho yerra.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Una buena acción es la mejor oración.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.