El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Sale más caro el candil que la vela.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Te están dando Atol con el dedo.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Da Dios el frío conforme al vestido.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
El mal trago pasarlo pronto.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
La fantasía es más veloz que el viento
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Cada balanza tiene su contrapeso.
Quien mucho desea, mucho teme.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
El que aconseja, no paga.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
El tomate hasta que se remate.
Agua estancada no mueve molino.
Hay que leerle la cartilla.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
A un asno, bastale una albarda.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Remo corto, barca pequeña.