Quien fuerza ventura, pierde rencura.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
A buena confesión, mala penitencia.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Según el sapo es la pedrada.
La oración de los rectos en su gozo.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Echando a perder se aprende.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
El indio no mata, lo que mata es la flecha.
Es de sabios, cambiar de opinión.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Araña muerta, visita cierta.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
No juzgues el barco desde tierra
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
El que no llora no mama.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Nobleza obliga.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Aseada aunque sea jorobada.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.