El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Una buena acción es la mejor oración.
Nuestro gozo en un pozo.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
El que nace chicharra, muere cantando.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
De dolor, nadie murió.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Siempre es pobre el codicioso.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Con solo honra no se pone olla.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Más da el duro que el desnudo.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Roer siempre el mismo hueso
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Bien ama quien nunca olvida.
La labranza no tiene acabanza.
Señor por señor, el padre es el mejor.
No hay albarda que le quede bien.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
El diente de la cabra menos come que daña.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Lo raro es caro.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
la ropa son alas.
A buey viejo, no se le saca paso.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.