Flores pintadas, no huelen a nada.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
El que llora su mal, no lo remedia
En la variedad está el gusto.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Todos los santos tienen octava.
Más vale una imagen que cien palabras.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Cuentas viejas líos y quejas.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
A buen servicio, mal galardón.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Gato con guantes no caza ratones.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
De descansar, nadie murió jamás.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Más vale tender la mano que el cuello.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.