Es de sabios, cambiar de opinión.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
A más vivir, más sufrir.
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Demasiada alegría es dolorosa
El buen instrumento saca maestro.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Del mal, el menos.
Mucho sabe quien callar sabe.
Lo que no está prohibido está permitido.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
No te metas en querellas ajenas.
Lloviendo en San Juan, quita vino aceite y pan.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
El corazón conoce la amargura del alma.
Más fácil es ganar que conservar.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Ajo dulce no hay.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Donde hay confianza, da asco.
A cada cajón, su aldabón.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
No le busques ruido al chicharrón.
Moza gallega, nalgas y tetas.
El monte tiene ojo.