Todo lo prieto no es morcilla.
La buena solera hace el vino de primera.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
La crianza es buena los trece meses del año
El que tenga tienda, que la atienda.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Jamás digas: nunca jamás.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
A gran solicitud, gran ingratitud.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
De mala sangre, malas morcillas.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
No hables por boca ajena.
El rico nunca está satisfecho.
Más groso que el Guelpa.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Hacer buenas (o malas) migas.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Los burros prefieren la paja al oro.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Cada loco con su tema.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
El buen paño dentro del arca se vende.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Hablando nos entendemos.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.