Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Palabras sin obras, barato se venden.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
El perro viejo no ladra sin razón.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
La necesidad hace maestros.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Buen corazón quebranta mala ventura.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Da Dios el frío conforme al vestido.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
La crianza aleja la labranza.
Hay que leerle la cartilla.
Dueña que mucho mira, poco hila.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Malo es quien es bueno por interés.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Un pie calzado y otro descalzo
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
El que avisa no es traidor.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.