No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
De los escarmentados nacen los avisados.
Nosotros trabajamos en la superficie, las profundidades son un misterio.
A mala suerte, envidia fuerte.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Lo dicho, dicho está.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
La ley de Dios no come trampa.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Favorecer, es por norma perder.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Dios habla una lengua extranjera.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
La mentira busca el rincón.
El que calla, no dice nada.
La fantasía es la loca de la casa
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Malos reyes, muchas leyes.
No hay doctrina como la de la hormiga.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.