Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Todo hombre tiene su manía.
El silencio no ha sido jamás escrito.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
De Jaén, o fuleros o malajes.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
La excepción confirma la regla.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Dar con la puerta en la cara.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Moro viejo, mal cristiano.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
El que tiene salud es rico.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
A buen señor, buena demanda.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Hay quien las mata callando.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
El buen vino, venta trae consigo.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Nadie está obligado a lo imposible.
Buena burra hemos comprado.
Las indirectas del padre Cobos.
Más fea que una patada en la canilla.
Todo en la vida tiene su medida.