El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Promete poco y haz mucho.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
La Justicia entra por casa.
Buena es la linde entre hermanos.
Quien te altera te controla.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Quien baila, de boda en boda se anda.
La última cuenta la paga el diablo.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Hablando la gente se entiende.
Nadie aprende por cabeza ajena.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Del trabajo nace el descansar.
El vino no tiene vergüenza.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
El llanto es el privilegio del hombre.
Cambiar de opinión es de sabios.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Nadie da palos de balde.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Cualquiera es gobernador, si le otorgan ese honor.
Mano lavada, salud bien guardada.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.