Reniego de plática que acaban en daca.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El que está a las duras, está a las maduras.
A buena confesión, mala penitencia.
La noche para pensar, el día para obrar.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Haz bien y no acates a quien.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Ni agradecido ni pagao.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Paciencia y barajar.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Casa de mantener, castillo de defender.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Quien miente, pronto se arrepiente.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.