En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Burgáles, mala res.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
La suerte nunca da, solo presta.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Amor de niña, agua en cestillla.
El buen hijo a su casa vuelve.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
La oración de los rectos en su gozo.
Hay de todo en la viña del Señor.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
A buenos ocios, malos negocios.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Oír campanas y no saber dónde.
A la pereza persigue la pobreza.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
El burro adelante y la carga atrás.
No necesito tecomates para nadar.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
El que se va no hace falta.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
A mal viento va esta parva.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
A gran prisa, gran vagar.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.