Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
El que siembra, cosecha.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Borrego al camión, duro a la montera.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Sin pito y sin flauta.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Habla directamente al corazón.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Lo que siembras cosechas.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Adonde va el violín, va la bolsa.
El ave canta aunque la rama cruja.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Donde no hay mata, no hay patata.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
Es más fácil hacer un agujero en el agua que obtener una moneda de un avaro.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Pan con ojos y queso sin ellos.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
La verguenza es último que se piedre.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Jamás digas: nunca jamás.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.