Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Cerrado a cal y canto.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Bollo de monja, costal de trigo.
El ruin buey, holgando se descuerna.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Una espina en el ojo.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Cabeza vana no cría canas.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Cólera de amantes resurgir del amor
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Nadie se muere en la vispera.
A burlas, burlas agudas.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Con promesas no se cubre la mesa.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Echando a perder se aprende.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
No hay año sin desengaño.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias