Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Si vas para volver, no vayas.
Poco dinero, poco sermón.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Buey viejo, no come tronco.
La verdad es de un solo color
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Hacer un viaje y dos mandados.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
El vino con el amigo.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
El interés mata la amistad
Tapados como el burro de la noria.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
El Rey es poco para su porquero.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Burla pesada, en veras acaba.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Las novedades son la sal de la vida.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Al mal paso, darle prisa.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
En casa del músico, todos saben cantar.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Canario triste, no come alpiste.
Como hormigas en la sartén al fuego.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.