Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
El que se afloja se aflige.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Con dinero baila el perro.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Al músico viejo le queda el compás.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Una rata dentro de una tinaja.
Quien desprecia, comprar quiere.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Año de endrinas, año de espinas.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Al mal tiempo, buena cara.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Vale más muerto que vivo.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
A padre avaro, hijo pródigo.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Atrás viene quien las endereza.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
La lluvia no se queda en el cielo.
El amigo de todos es fiel a ninguno.