Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
El que se afloja se aflige.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Con dinero baila el perro.
Al músico viejo le queda el compás.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Quien desprecia, comprar quiere.
Año de endrinas, año de espinas.
Al mal tiempo, buena cara.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Septiembre frutero, alegre, festero.
Una rata dentro de una tinaja.
A padre avaro, hijo pródigo.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Vale más muerto que vivo.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Atrás viene quien las endereza.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
El amigo de todos es fiel a ninguno.