La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
La lluvia no se queda en el cielo.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Quien vende barato vende doblado.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
El que hambre tiene, con pan sueña.
La virtud en sí es un premio
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Todas las cosas pasan como el viento.
Canas y armas vencen las batallas.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Estas son de mi rodada.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Al mal circo le crecen los enanos.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
La contradicción es la sal del pensamiento
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Casa labrada y viña heredada.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.