La suerte es de los audaces.
Amor forastero, amor pasajero.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Cuatro ojos ven más que dos.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Un clavo saca a otro clavo.
Bien ama quien nunca olvida.
Amor, viento y ventura, poco dura.
En el pedir no hay engaño.
A cada santo le llega su día.
Lo pasado, pisado.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
El viejo que se cura, cien años dura.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Año hortelano, más paja que grano.
Viejos los cerros y reverdecen
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Quien tiene arte va por todas partes.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Al perro muerto, échale del huerto.
Por los Santos, la nieve en los campos.
En abril, va la vieja a veril.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Otoño entrante, barriga tirante.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Donde comen dos comen tres.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.