A la hora mala no ladran los perros
El mundo está vuelto al revés
El tiempo de Dios es perfecto.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Ser feliz como pez en el agua
Si vives alegre, rico eres.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
A marido ausente, amigo presente.
Si te queda el saco.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Más ven cuatro ojos que dos.
No hay refrán que no sea verdadero.
Quien no se arriesga no cruza el río
A manos frías, corazón ardiente.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Lo prometido es deuda.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
A llorar al cuartito.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
A pan duro, diente agudo.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
La morena, de azul llena.
El que la sigue la consigue.
Refranes y consejos todos son buenos.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Hay más refranes que panes.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Hacer algo de cayetano.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Ser el último orejón del tarro.
Bicho malo nunca muere.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Hijo casado, vecino airado.