El verano es la madre de los pobres
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
La mentira busca el rincón.
Poca hiel corrompe mucha miel.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Ni quito ni pongo rey.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Tanto pedo para cagar aguado.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
La espina saldrá por donde entró.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Toda flor quiere ser fruto.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Casa sin madre, río sin cauce.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
La sangre del pobre el rico se la come.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
El ceremonial es el humo de la amistad
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Comer en bodegón y joder en putería.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Cada mozo lancee su toro.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Remendar y dar a putas.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Antes di que digan.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
Una sola vez no es costumbre.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
De mala sangre, malas morcillas.
Donde manda el amo se ata la burra.
Las desgracias no vienen solas.
Más matan cenas que guerras.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
De buena casa, buena brasa.