Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Del mal vino, buena borrachera.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Toda desgracia es una lección.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
¡A darle que es mole de olla!
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Mañana te lo dirá la vida.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Si vives de fiado, vives señalado.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
A Seguro se lo llevaron preso
La ventura es paño que poco dura.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Cuando seas padre comeras huevos.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Las cañas se vuelven lanzas.
En mi casa mando yo que soy viudo.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
A dos palabras tres porradas.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.