A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Si un asno va de viaje, no regresaría hecho caballo.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Solano, ni en invierno ni en verano.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Boca abierta, dientes de oro.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
La risa hace buena sangre
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
A hora mala no ladran canes.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
El que persevera triunfa.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
No dar su brazo a torcer.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Hacer de un camino, dos mandados.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
¿Qué tal que las vacas volaran?.