En llegando a San Andrés, invierno es.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Va para atrás como el cangrejo.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
La leña torcida da fuego recto.
Buena muerte es buena suerte.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
De lo perdido, lo que aparezca.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Al son que le toquen bailan.
No te acostumbres a lo que no dure.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
No hay que reírse de la felicidad
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
El que ríe el último, ríe mejor.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
La fantasía es el reposo del alma
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.