El uno por el otro la casa sin barrer.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
La risa hace buena sangre
Campo bien regado, campo preñado.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
A hora mala no ladran canes.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Boca abierta, dientes de oro.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
El que persevera triunfa.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Va para atrás como el cangrejo.
Hacer de un camino, dos mandados.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
No dar su brazo a torcer.