¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
El que se enoja pierde.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Está comiendo zacate el burro.
Mujer Besada mujer ganada.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Buenas cartas a veces pierden.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
De dar no se hizo el tío Funés rico.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Te Conozca, bacalao, aunque vayas 'disfrazao'.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
El hombre pone y la mujer dispone.
Hay que leerle la cartilla.
Febrero, siete capas y un sombrero.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Aún queda el rabo por desollar.
Amistades y tejas, las más viejas.
Hijo de tigre: tigrillo.
Cada gusto cuesta un susto.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
El borracho vendería los pantalones por beber.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Aquí el más tonto hace relojes.