Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
A cada ermita le llega su fiestecita.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
El que regala, no vende; pero sorprende.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Entra, bebe, paga y vete.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Pocas palabras son mejor.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Cada dueño tiene su sueño.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Dale con que la abuela fuma.
Si vas a morir, muere llenito.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Lo que hay en España, es de los españoles.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Frio, frio, como el agua del rio.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
El hambre aguza el ingenio.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
El tiempo todo lo cura
La sardina y el huevo a dedo.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Donde dije digo, digo Diego.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
El haragán es el hermano del mendigo.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.