La mala oveja se ensucia en la colodra.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
La zorra no se anda a grillos.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Le busca las cinco patas al gato.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Le salió el tiro por la culata.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Mientras más se lava el cuervo más negro parece.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
No era nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
No hay zurdo bueno.
No importa el color del gato, lo importante es que se coma a los ratones.
No jales que descobijas.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Noche toledana. (Irse de farra).
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Nunca pongas el arado antes de los bueyes.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Ojo al Cristo que es de plata.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Pan a hartura y vino a mesura.
Parece hormiga y es avispa.
Pescar en río revuelto.
Pobreza, víspera de vileza.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Por la muestra se conoce el paño.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Que aproveche como si fuera leche.
Quien aprisa asa, quemado come.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Quien para mear tiene prisa, acaba de mear en la camisa.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.