Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Madurar viche.
Allega, allegador, para buen derramador.
Matar dos águilas con una sola flecha.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
A la madrastra, el nombre le basta.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
No quieras nunca buenos comienzos.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Oye primero y habla postrero.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Al mal tiempo, buena cara.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Cada necio quiere dar su consejo.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
El ave canta aunque la rama cruja.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
A buen salvo está el que repica.