Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Mira antes de saltar.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Más sabe una suegra que las culebras.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Vivir juntado es igual que casado.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Un indio menos, una tortilla mas.
Como es el padre, así es el hijo.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
A la hija de tu vecino, límpiale el moco y cásala con tu hijo.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Cuando no está preso lo andan buscando.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
El abad canta donde yanta.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Suegra, ni de barro es buena.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Cruz y raya, para que me vaya.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Burgáles, mala res.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Paciencia piojo que la noche es larga.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.