Junta de lobos, muerte de ovejas.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Andarse por las ramas.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Ir por lana y volver trasquilado.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Buena fama es buena cama.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Poco y entre zarzas.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Racimo corto, vendimia larga.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Amor de amos, agua en cestos.
Gente de montaña, gente de maña.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego