El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
El que es buen juez por su casa empieza.
No gastés pólvora en chimancos.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
El que del campo viene, cenar quiere.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Al higo por amigo
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Calles y callejas tienen orejas.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
El que está cerca de la vaca, algo mama.
La tierra será como sean los hombres.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
De los enemigos los menos.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Madre dispuesta, hija vaga.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
En casa llena no hay mujer mala.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Cada cual mire por su cuchar.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.