Para todo perdido, algo agarrado.
Jugar y perder bien puede suceder.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Ver para creer.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
A escote, no hay nada caro.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Asna y pollino no llegan al molino.
El infierno no sirve para quemar paja.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Hay que predicar con el ejemplo.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
De lo que no sabes, no hables.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Llegar a la capada.
Tiene que pedirle permiso a un pie para mover el otro.
Quien hijo cría, oro cría.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Buenas serian las cuchilladas si no fuese por las puntadas.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
El empezar es el comienzo del acabar.
Parto malo, e hija en cabo.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
El sol sale para justos y pecadores.
Después de que baile bien aunque sea fea.
No hagas mal y no habrás miedo.
El mucho joder empreña.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Juegos de manos son de bananos.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Por San Pedro, saca el ajo y planta el puerro.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
A la cabeza, el comer endereza.
El más avisado cae.
Obra acabada venta aguarda.