Dios ayuda, a los que se ayudan.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Obra común obra de ningún.
No dar su brazo a torcer.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Aterriza que no hay tocón.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Tienes más cara que un saco perras.
El juez injusto, colgado de un saúco.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
A cena de vino, desayuno de agua.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
Buena madera, buen oficial espera.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Pereza, llave de pobreza.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
La letra mata, su sentido sana.
Quien tuvo, retuvo.
El que tiene obreros no sabe lo que es tener patrones.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
Hay que hacer de tripas corazones.
Agrada, quien manda.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
A falta de trigo, venga centeno.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Hay que fijarse de que lado sopla el viento.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Más vale bueno que mucho.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Quien asno nació, asno murió.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Después de toda oscuridad hay luz.