Cuando hay para carne, es vigilia.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Nos ha jodido mayo con no llover.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Del monte sale, con que se arde.
No busques la amistad de quienes tienen el alma impura; no busques la compañía de hombres de alma perversa. Asóciate con quienes tienen el alma hermosa y buena.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
No hay boda sin doña Toda.
Cual el derrotero, tal el paradero.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Bebido el vino, perdido el tino.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
El que bien te quiere te hará llorar.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Regla y compás, cuanto más, más.
La gota que derramó el vaso de agua.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
La letra, con sangre entra.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Cabra coja, mal sestea.
Mal ajeno, del pelo cuelga.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
La manda del bueno no es de perder.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.