Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
No hay madre como la de uno mismo.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Cantad al asno y soltará viento.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
De desgraciados está el mundo lleno.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Daño merecido, no agravia.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Año de pitones, año de cabrones.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Razones sacan razones.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Febrero, rato malo y rato bueno.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Amor de dos, amor de Dios.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Amor nunca dice basta.
La lealtad se paga.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Más matan cenas que guerras.
Necio por natura y sabio por lectura.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Esto parece el coño de la Bernarda.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Como canta el abad, así responde el sacristán.