En casa llena presto se guisa la cena.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Junta de cuatro, junta del diablo.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
La belleza es un reino que dura poco
El perro flaco todo es pulgas.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
No te asombres por poca cosa.
El cebo oculta el anzuelo.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Pan y vino andan camino.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Ganado suelto bien retoza.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
El mejor sol es el que calienta hoy
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
El buen vino en vaso chico.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Mal duerme quien penas tiene.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Acometer hace vencer.
No se puede servir a dos señores.
El perezoso siempre es menesteroso.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.