Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Verano fresco, invierno lluvioso, estío peligroso.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
El yerro encelado, medio perdonado.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
La mentira es animal de quinta vida.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
Maestre por maestre, seálo éste.
De higos a brevas, larga las lleva.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Muerto el perro, el gato es el que ladra.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Artero, artero, más non buen caballero.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Ir de trapillo.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
A mi, mis timbres.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.