De higos a brevas, larga las lleva.
Maestre por maestre, seálo éste.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas?. Si no lo tiene ¿por qué te quejas?.
La mentira es animal de quinta vida.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Artero, artero, más non buen caballero.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
A mi, mis timbres.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Ir de trapillo.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Muerto el perro, el gato es el que ladra.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Remienda paño y pasarás año.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
A quien mal canta, bien le suena.
Neblina, del agua es madrina.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Al mal paso, darle prisa.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
La risa hace buena sangre
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.