No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
Írsele a uno el santo al cielo.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
La esperanza es lo último que se pierde.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
De todas maneras, aguaderas.
El que mal anda, mal acaba.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Leche y vino, veneno fino.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Al amigo con su vicio.
Bailar la trabajosa.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Boca con duelo, no dice bueno.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Hombre hablador, poco cumplidor.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Primero son los presentes que los ausentes.
Bodas largas, barajas nuevas.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
La fortuna es madrina de los necios.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Aun si el camino es conocido, pregunta.