Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
La fortuna es madrina de los necios.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Hombre hablador, poco cumplidor.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Un perro sabe donde se tira comida.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Bodas largas, barajas nuevas.
No coma cuento coma carne.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Primero son los presentes que los ausentes.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Al espantado, la sombra le basta.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Por San Martín siembra el ruin.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
la ropa son alas.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Obra con amores y no con buenas razones.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Hablar bajo y obrar alto.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.