Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
La suerte nunca da, solo presta.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Ama, perdona y olvida.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Ama el sol, el que tiene sombra
Gente parada, malos pensamientos.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
La gente mala se muere de vejez.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Hablar poquito, y mear clarito.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Sacar las castañas del fuego.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Pan no mío, me quita el hastío.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Está más "pegado", que mosca en melado.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Ido el conejo me das consejo.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Cada cual a lo suyo.