Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Encima de la cabaña todo daña.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
El que trabaja, no come paja
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
La vejez mal deseado es.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
La ley pareja no es dura.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
A las obras me remito.
Cuanto más saben los hombres peores son
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Cada cosa pía por su compañía.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Callemos, que el sordo escucha.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Virgo viejo, puta segura.
¿Fiado?. Mal recado.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
Cada uno habla como quien es.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Vale más rodear que mal andar.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Los difuntos, todos juntos.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
No hay que empezar la casa por el tejado.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.